10 de marzo de 2006

Foto foto

Hoy nos tomaron fotografías para los documentos oficiales. Ya empiezo a sentirme como una egresada jajajajaja. Como siempre Jenny, Maye y yo no traíamos listos los requisitos burocráticos, tuvimos que correr como locas buscando un lugar para tomarnos unas fotos instantáneas, ironía estimulante nos pidieron que llevaramos una foto para poder tomarnos la otra.
Predomina la fugacidad, todo pasa tan rápido que se vuelve un recuerdo al mismo tiempo que lo vivo. Días frenéticos: escuela, fiesta, tarea, más fiesta, a veces más tarea, dormir dos horas y empezar otra vez.
Es intrigante el paso del tiempo, ayer comentaba con un amigo la magistral exposición que hace Cortázar al respecto en el cuento El perseguidor. A veces 15 minutos de pensamiento, recuerdo e instrospección se traducen en 15 segundos de tiempo real medidos con reloj. Hay fracciones de tiempo, que permanecen eternizadas, inmutables. Otras a pesar de su intensidad se esfuman en un instante, efímeras e irrecuparables.
La misma conversación nos llevó a hablar de la muerte (Ya sé Rod esto aún me persigue, no sé que tengo que encontrar) tratábamos de prefigurar ese segundo justo antes de partir al otro barrio, ¿qué pasará? ¿veré mi vida ante mis ojos? ¿comprenderé lo que está pasando? ¿corresponderá la muerte a la manera en que viví? Sé bien que a menos que me suicide no podré elegir ni la forma, ni la hora, ni el lugar pero me seduce creer que al morir tenemos una última oportunidad de librar la batalla final con nuestra historia personal. Como en un cuento de Borges que no me acuerdo como se llama: Está un tipo frente al pelotón de fusilamiento y pide a dios o al destino o a la vida tiempo para terminar de escribir una historia que había comenzado, se escucha la orden de fuego y sin embargo no pasa nada, la razón es que se le había concedido el tiempo pedido pero no anulando su ejecución si no que en su cabeza tendría el tiempo para terminar mientras los demás permanecían paralizados. El personaje es alcanzado por las balas en el momento en que pone el punto final.
La muerte es el acto más personal de nuestras vidas, no hay dos iguales, ni quien viva para recordarlo y aclarar las dudas del resto de nosotros. y de nuevo me pregunto ¿cómo será mi muerte? ¿cómo seré recordada?
La gallina

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