5 de marzo de 2006

Réquiem por mi auto y gracias por el fin de una semana caótica

Desde el lunes sospeché que esta no sería una semana normal. Hoy por fin se termina y trato de analizarla al tiempo que escribo esto. De mi piel hacia adentro todo está bien, me siento en paz pero es tan grande el remolino alrededor que no puedo dejar de asombrarme de como se creó tanto desmadre.
El jueves Jenny y yo tuvimos un accidente automovilístico, afortunadamente no fue grave, un poco fregadas de cuello y espalda, y mi coche se quedó sin frente pero es sólo otra de nuestras aventuras.
Hubo de todo esta semana pero dos temas estuvieron presentes cada día: el amor y la muerte. Las dos grandes cuestiones de la vida, fatalidad de la que no podemos escapar. Ayer con la lucidez penetrante que me da a las cuatro de la mañana hice el recuento de mis amores descarriados y mis encuentros con la muerte. -No tiene sentido en realidad porque sólo me lleva a las preguntas habituales y las conclusiones obvias. ¿Qué es el amor a final de cuentas? ¿cómo distinguirlo de la violencia o el deseo? a veces es comodidad disfrazada, miedo de estar solos agazapado atrás de cada caricia. ¿Puede el amor vencer a la muerte? ¿por cuánto tiempo? ¿es la muerte la derrota final de nuestras batallas personales? ¿quién decide el amor y la muerte?

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