6 de septiembre de 2006

El fin de una era: amor platónico

Ayer, mientras dormitaba en la parte trasera de una camioneta con destino a Atequiza, mi amiga Gaby me soltó la noticia de golpe: Charlie se casa. Menos mal que veníamos sentadas por que de otra forma estoy segura que me habría caído. A Gaby le entristece la boda por que se le va su último amigo soltero. Yo ni siquiera sé que me provoca el matrimonio de mi amor platónico con otra chica.
Un domingo cualquiera conocí al pintor. Llegó a mi vida a bordo de una bibicleta y nada en su aspecto permitía pronosticar que sería el detonante para que yo me sumergiera en un cataclismo de amor por casi 7 años.
Me enloquecí por él. no me importaba la diferencia de casi 10 años, ni que tuviera novia, ni ser menor de edad y mucho menos el hecho de que la mayoría del tiempo él me trataba más como hermanita menor que como la mujer seductora que yo quería aparentar.
Pasé todo ese tiempo alimentando la idea de que era el hombre de mi vida, poco a poco le atribuí virtudes improbables y fui construyéndole un pedestal, hasta que la imagen de mi cabeza terminó por no tener nada que ver con el ser de carne y hueso que solía ayudarme con mis tribulaciones de adolescente y leerme poemas.
Apenas hace menos de un año pude desligarme de ese espejismo, logré romper la imagen mítica y quedarme con el amigo ocasional que en realidad es. Tuve que resignarme a que ya no tendría el refugio de un amor platónico para esconderme cuando las cosas vayan mal.
Y ahora llega la noticia de su boda que termina de marcar el cierre de una etapa de mi vida. ¿será en verdad que los amores no se olvidan? ¿qué no importa si son a distancia, contrariados o de plano no correspondidos? ¿quién puede definir al amor o al olvido?
La gallina

No hay comentarios.: