Creo firmemente en los mensajes. Disfrazados de coincidencias nos advierten, orientan o recuerdan. Hoy me topé con una carta que me escribieron hace un montón de años. En ella la autora asegura que "el infierno lo tienen reservado los cobardes los que no se entregan ni al amor enorme que han estado esperando desde los diez años y que llega por fin con un poco de retraso pero indudable; los que nunca llegan a tener las rodillas raspadas y las manos sucias".
Esta noche estoy decida a olvidar. No tuve miedo para enamorarme entonces no tiene sentido acobardarme ante el olvido. Mañana parto a Guanajuato a reencontrarme con otra mujer rota. Pinche Ale, supongo que tú tambien traerás nuevas heridas de guerra, tú lo dijiste ¿recuerdas?estar rota es no saberse. Veamos si es posible el reencuentro.
Clo
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