
Tengo hermosos recuerdos de mi infancia, pero también malos recuerdos que no he logrado olvidar. Hace nueve años la vida me regalo un ser al que tenía que cuidar por sobre todas las cosas. Encontrar la responsabilidad que a los 18 años es imposible fue un trabajo que logre lentamente, sin embargo, el instinto materno y el amor a nuevo ser de mi propia carne me hicieron pensar que tenía que madurar y a la vez volver a ser niño. Hoy Isaac tiene nueve años y en el transcurso de nuestras vidas hemos pasado por mucha cosas maravillosas, una tarea que me propuse desde el incio de su nacimiento. Ser niño es estar en un mundo inimaginable para los que se olvidaron que alguna vez lo fueron, pero imaginable para los que nos proponenemos a zurcir nuestras heridas contribuyendo a la felicidad de otros.
Hoy me siento orgullosa de haber sido mamá a tan temprana edad y de luchar todos los días de mi vida por ser una madre diferente y una mejor amiga para Isaac.
Feliz cumpleaños hijo¡¡¡¡
Jennys
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