6 de enero de 2008

Festival del Extasis


Björk, una artista extraordinaria, llegó unicamente a tierras Tapatías de todo, todito mi hermoso México. Y como era de esperarse el costo del boleto inalcanzable para nosotros los de la prole... Sin embargo, voy a contar la fantástica asaña que esa noche llenó mi alma de una sensación extraña:

Comenzemos con que al igual que otros batitos quise ir a las afueras del concierto a escuchar lo que se alcanzara a escuchar auque no entraramos. La Mona y yo estabamos sentaditas en el terregal y muy cerca de la puerta cuando pasaditas las 10:00 pm el concierto inició. Canté algunas rolas que apenas escuchaba y mirando al cielo ví una estrella fugaz. De pronto le dije a Mona: ¡mira, acabo de ver una estrella fugaz! Pues para mi sorpresa parecía ser una lluvia de estrellas, aunque aquellas luces no tenían un rumbo fijo, se encontraban parpadeando dentro de alguna constelación de estrellas. Al poco rato ya no se veian.
A unos cuantos minutos se aparece un hombre en la puerta y varias personas lo rodean, lo empujan y le gritan: yo¡¡¡ yo¡¡¡ a mi¡¡¡. Fue cuando le dije a Mona: oye, creo que ese bato trae boletos. Inmediatamente Mona corrió y con su bajita estatura y habilidad que la caracteriza se le acercó al hobre y le pidió: - ¡solo dos boletos, por favor!!. Solo dos. Efectivamente entramos al concierto con boletos de cortesía. Al cruzar la puerta de entrada nos revisaron las bolsas (no me quitaron la comida y bebida que traia), revisaron los boletos y nos pusieron nuestra pulcera. Mis manos estaban temblando de la emoción y a lo lejos se escuchaba Pagan Poetry. Logramos entrar y alcanzamos a escuchar la mita del concierto y disfrutar al maximo. La verdad es que no me importó que no alcanzaba a verla, con escucharla en vivo fue suficiente. Canté y bailé extasiada....
Al final del concierto, ya pasadas las 12 de la noche y con el coche muy cerca de la salida, subimos a varios chavos que iban a Guadalajara, por supuesto cobramos 40 pesos a cada uno y recuperé el gasto de la gasolina, los 80 del estacionamiento y hasta los cafés que nos tomamos la Mona y yo. El dinero que había tomado prestado de la renta lo recuperé felizmente y sobre todo vi a una de mis artistas favoritas totalmente gratis.

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