19 de octubre de 2006

Nostalgia tapatía

Pues sí! Soy toda una tapatía en el exilio. Vivir fuera del terruño le hace pensar a uno muchas cosas. Algunas obvias como extrañar a la familia, al perro, a los taquitos de la esquina, y otras que no lo son tanto. Por ejemplo, raramente como pan en las comidas, pero ante el bolillo del defectuoso no puedo sino extrañar con toda el alma el birote saladito que venden en todas las tienditas de Guadalajara.

Y así. No saber tomar camiones en el DF. Aquí pagas según la distancia recorrida. El otro día me subí a uno y el chofer me preguntó que a dónde iba, y yo muy propia le contesté: "y por qué quiere saber?". Nomás me respondió que por la tarifa, ha de haber pensado "esta ve burro y se le ofrece viaje".

En fin, con las tradicionales metidas de pata de los no iniciados, pero muy feliz de haber cambiado aires. Ya les estaré contando.

By the way, estimados pollitos me da gusto que sigan escribiendo en el blog, que como Jenny dice comenzó como una actividad en la clase de su servilleta, y ahora nos sirve para enterarnos de la vida y milagros de todos los niños de décimo (de aquel entonces).

1 comentario:

Eli dijo...

Bienvenida¡¡¡¡
De verdad me da mucho gusto saber de ti.
Gracias por aceptar esta humilde invitación...